Todavía no puedo controlar muy bien este don, pero me está resultando muy útil en este hotel tan peculiar. Casi nadie se ha dado cuenta de mi presencia, sólo la srta. Monforte, que cada vez que me ve aparecer cerca de recepción me mira como si sospechara de mí. Me pregunto si ya habrá averiguado que pasé una temporada en la cárcel.
Me inquieta la presencia de uno de los inquilinos de este hotel, su cara me resulta demasiado familiar. Me ausentaré una semana para volver a tierra y hacer unas averiguaciones. Para no perder la habitación mientras tanto, le he pagado por adelantado a la srta. Monforte con el dinero que gané en mi última partida de póker, que me he cuidado mucho de ocultar. Fue una partida fantástica, llena de peces gordos. No son gente que sepa perder y sé que me están buscando. Por eso quería escaparme a un pueblo del interior y terminé aquí sin saber muy bien cómo. La srta. Monforte ha revisado el dinero atentamente, no contándolo, sino como si lo estuviera reconociendo. Tiene manos de jugadora de póker.

2 comentarios
Feed de los comentarios de este artículo
9 agosto 2009 a 12:14
Paola Vaggio
Leo Villalba…así que mochilero y jugador de póker. Lo tuyo es la originalidad, eh? ¿Por qué no le propones a Monforte una noche de póker en el hotel?, o mejor, ¿qué tal de Strip Póker?
9 agosto 2009 a 23:34
migae
jajajajja
Primero pidiéndole a la cocinera que trabaje desnuda y ahora al pobre Leo que monte una partida de strp poker???? Paola, Paola…