¿Sabes tocar el piano?, me ha preguntado esta tarde Anais. Me ha pillado absorta en el ensayo, inmersa en la melodía, creo que tenía ganas de hablar pero yo no tenía hoy uno de mis mejores días.
Ha comenzado a toquetear las teclas, intentando seguir el ritmo pero parecía algo torpe o nerviosa tal vez. Ha sido la primera vez que se me ha acercado tanto desde que estoy aquí.
La noche que la seguí hasta la playa fue como un espejismo. No sabía que fuera a quedarse tanto tiempo en el hotel, pensaba que era uno de esos huéspedes que pernoctan un fin de semana y después se alejan sin dejar huella, supongo que por eso la seguí. Y por eso la besé. Porque no creí que hubiera un compromiso posterior. Me cegó el deseo. Y su belleza.
Esta tarde ha sido demasiado intenso. La he tenido que cortar diciéndole que tenía que trabajar, que me dejara sola. Al segundo me he arrepentido de ser tan brusca pero ella no ha reaccionado mal. Al contrario, me ha dejado la llave de su habitación. Como quien deja una estela de perfume para que alguien lo siga.
Y así me he quedado sola, tocando Easy living, la canción de mi novela favorita, de mi viaje soñado. Me he guardado las llaves en el bolso, sabiendo lo que haría, sin dudarlo ni un solo instante.
Después le he pedido a Martina una botella de cava y un par de copas.

3 comentarios
Feed de los comentarios de este artículo
10 octubre 2009 a 13:38
Paola Vaggio
La novela es “Carol”. ¿He acertado?
10 octubre 2009 a 21:37
Mary Barriet
Tal vez…
13 octubre 2009 a 09:20
Anais Toluca
¿Viaje? ¿No será a Nueva York?