me asaltan de nuevo

en cualquier esquina

verde – martina – azul – martina – rojo – martina…

y me sonrío sin parar

que idiota, pongo peor que nunca las copas

a veces, en mitad de la noche, abro los ojos para mirarla, desnuda con los puños apretados como los niños pequeños, me acerco despacito hasta el hueco de su cuello y meto mi dedo índice en su mano cerrada… le doy besos invisibles y siempre se despierta y murmura cosas. No me ha hablado nunca de su antes de melancoisla…

yo tampoco

pero los colores se han despertado y la magia se me escapa por los ojos.

me hace cosquillas en las uñas

Clara esta pálida, por los noche los ojos se le transforman, esta asustada.

tenemos que ayudarla, como a Anais cuando Martina decidió empezar a jugar a detectives ¡vamos a ayudarla, Zoe! – ese día me empezó a gustar…

¿Me vas a ayudar ahora también? ¿me vas a creer cuando te cuente quien soy? cuando te diga por qué estoy aquí

Ahora no importa, voy a despertarte… tienes el sueño de una mosca de fantasía… puedo aporrear el teclado a las cuatro de la mañana y apenas parpadeas, pero basta con acercarme a dos milímetros de tu cuello y…