No puedo evitar entretenerme en todas y cada una de las sábanas que Clara y Anais se empeñan en doblar perfectas. Imposible la perfección en este caso, ya me encargo yo de ello.
El hotel se llena de pistas y hay alguien que cada vez esta más en mi lado que en el de los mortales.
Escalofríos en la nuca, gotas de sangre en una de las habitaciones, tratos oscuros cerrados a Media Noche, manos que tiemblan, líquido derramado al lado de una de las camas.
Alguien me presiente con más fuerza últimamente, eso hace que casi deje de ser transparente.
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