Esta mañana he visto este cartel pegado en la puerta de un bar:

“Fuí a la playa a escribir y leer, en el mismo lugar en que estábamos el mes pasado, para encontrarte allí. Voy a estar hoy a las 12:30. Te quiero.”

Algo pérfido y retorcido se revuelve en mí. No sé quienes sois, pero voy a ir a reventar ese encuentro.

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