La gente opta por convertir todo lo sublime en algo banal, lo utilizan para adornar puertas y ventanas, monigotes y muñecos. Yo creo que lo sublime es siempre sublime ocurra las veces que ocurra.
Cosmo es el nuevo farero. No sé cómo ha logrado ese puesto de trabajo, porque ni tiene conocimientos ni lo necesita. Es inquietante. Aun hace vibrar mis sueños con fuerza hasta que siento el “kick” y me despierto. Le he visto en mi duermevela. En cierta ocasión soñé que hacíamos el amor delante de un espejo. Estábamos enfrentados a él. Sus manos sujetaban las mías sobre mi vientre. Parecían dos mariposas encadenadas a un collar de pálidos huesos. El espejo devuelve la imagen de dos siluetas vacías. La luz que se refleja en la superficie de cristal atraviesa las figuras. Es difícil reconocer lo que no tiene esencia. A veces para quedarse desnudo uno debe arrancarse la piel.
Las palabras no pueden ir más lejos que los sentimientos.

1 Comentario
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11 noviembre 2011 a 17:52
AnaÏs
yo en ocasiones también he sentido que por fín encajaba en un sitio…