You are currently browsing gretasaavedra’s articles.

gretaEstoy fatal. No tengo ganas de hablar con nadie. El hotel cada vez tiene más caras desconocidas y yo me siento terriblemente sola.

En estas semanas he recibido una carta de mi madre y otra de Él. Ambas no han hecho otra cosa que hundirme.

Intenté acercarme a Rebeca, pero nunca se dio.

Intenté alejarme de Corso, luego acercarme, luego alejarme… no sé en qué punto está esa historia.

Intenté acercarme a Clara, pero no hay persona más ocupada en esta isla. Ni más solicitada…

Intenté charlar con las camareras, eso sí llegó a ocurrir, pero acabé tan terriblemente borracha, que no recuerdo nada de la conversación.

Él dice que va a venir a verme. Que quiere pasar unos días conmigo, unos días con sus noches. Que necesita verme y abrazarme. Una vez más. No sé porqué no acabo de creerle.

Mi madre me pide que vuelva. Siempre me pide que vuelva. Esté donde esté le parece lejos… No pienso volver, de momento.

Hace unos días que una especie de sombra pesa sobre mí. Me sentía a gusto aquí… no sé porqué este bajón. Veremos.

gretaCorso es dulce y amable conmigo. Pero la cocinera me corta el aliento. Si sigo comiendo tanto acabaré el verano como una vaca. Debería escribir una notita y dejarla bajo mi plato, a la hora de comer. Mi notita debería llegar con facilidad a las manos de Rebeca.

Hay dos camareras, una me gusta, la otra no. No tengo un motivo definido. Bueno, quizá se parece a alguna de mis novias, no sé.

Hoy he pensado en E. todo el día. Recuerdo el día que se cayó justo al lado de su piscina. Salía del agua, mojado y brillante, algunas gotitas resbalaban por su piel, con ese tono dorado que tanto favorece a los chicos que no son morenos más que un par de meses al año, con suerte. Yo estaba medio dormida al sol, pero abrí los ojos, para verle acercarse. Nunca había sentido esos nervios tontos sólo porque alguien se acercase a mí, pero con Él era diferente. Parecía envolverme desde lejos, agitarme, zarandearme, sacudirme, alterarme… Por eso le miraba al salir de la piscina. Entonces se cayó, resbaló con el agua y se cayó, sobre el suelo duro. Una de esas caídas tontas. Casi se me para el corazón. Pero antes de poder moverme, Él estaba a mi lado, consolándome como si hubiese sido yo, la que había sufrido el pequeño accidente. Me miró a los ojos, me sonrió y me dijo que nunca me preocupara por Él, que Él era fuerte…-Yo soy fuerte- me dijo, con una medio sonrisa que me hizo caer rendida ante Él, una vez más.

No sé por qué llevo todo el día recordando ese momento.

Voy a escribir una nota a Rebeca.

Y ya pensaré si se la doy o no…

gretaMe encanta Rebeca. Parece una chica agradable y cocina de maravilla. Además, verla trabajar es un placer para los sentidos, parece que baila entre ollas, fogones, cuchillos y verduras; como una ilusionista, corta en trocitos, mezcla, bate, saltea, dora… y al final, ummmmm, una solo puede chuparse los deditos y sonreír…

A todos los del hotel parece gustarles, al menos a todos parece gustarles su comida.

Solo he podido cruzar con ella un par de frases. Me acerqué para felicitarla por sus codornices, jajaja. Sonrió con una sonrisa perfecta y me dijo que se alegraba hasta el infinito de que me gustasen sus recetas. Luego, una caída de ojos espectacular… unas pestañas perfectas. Oh, me encanta Rebeca.

Aún no he tenido oportunidad de preguntar a Clara por ella… Clara parece muy ocupada estos días. Va de aquí para allá, medio nerviosa… Supongo que es normal, organizar un hotelito como este debe tener sus complicaciones. Supongo.

Corso y yo seguimos charlando. Me sigue contando historias que a veces escucho y a veces no. Seguimos tomando copas, cuando cae el sol. Y, por suerte, no he vuelto a susurrarle… Me alegro por eso!

Yo, mientras no pienso, estoy bien. Luego, cuando me da por pensar, vuelvo una y otra vez a aquella primera mañana. La mañana en que nos reencontramos, después de tanto tiempo y en circunstancias tan diferentes. Vuelvo al momento en que empezamos un abrazo, como viejos amigos, y terminamos besándonos los labios, como nuevos amantes. Vuelvo a vivir cada minuto que pasamos juntos. Vuelvo a no entender cómo llegamos, como llegué, a este punto; a ese momento de no-retorno, en el que una siempre sabe cómo acabará todo, pero, a pesar de ello, sigue avanzando hacia el abismo. Mi historia con E. Yo estoy bien, mientras no pienso, mientras no pienso en él…

gretaLo he vuelto a hacer. Sin darme cuenta le estaba susurrando a Corso. Susurrándole!!! La última vez que susurré a un hombre la cosa terminó bastante complicada. Y le estaba proponiendo una especie de excursión por la isla.

No es él. No es él. No es él. No es Él!!! Lo tendría que repetir mil veces cada día.

Es cierto que, a veces, cuando está explicándome las cosas como si yo fuese una niña o como si, a priori, no fuese a entenderlo o fuese a hacer miles de preguntas, se parece fieramente a mi amado E. Pero es una actitud, más que una apariencia física. Debería alejarme de este hombre. Vamos, como siempre ha sido, alejada de los hombres me ha ido bastante bien.

Además, hay una chica en las cocinas, creo que es la nueva chef, que me parece divina. El otro día la ví, creo que estaba haciendo pastelitos, tenía el escote lleno de harina, que por mi como si fuese azúcar, de lo dulce que parecía ese escote, jajaja. Preguntaré a Clara por ella.

Clara parece saber todo de todos. El otro día me decía que Corso era un buen hombre, pero, en cambio, ella no se fiaba mucho del tal Otto. No sé, francamente yo no sé qué pensar.

gretaLa primera vez que me enamoré debía tener 6 ó 7 años. Era una niña preciosa, rubia y con ojos de gata. Luego fueron morenitas exóticas, pelirrojas peligrosas, castañas de ojos tristes… demasiadas mujeres…

Me decidí anoche a salir a charlar con alguien; había visto a varias mujeres por aquí, mujeres solas, había pensado. Pero acabé la noche hablando largo y tendido con un hombre!! (otra vez! de nuevo haciendo algo inesperado e inexplicable… qué me pasa?)

Se llama Corso y parece feliz. La verdad es que fue una conversación medio extraña, estuve ausente varias veces. Espero que no se haya dado cuenta, quizá le parecí demasiado frívola y superficial, pero es que mi cabeza se iba una y otra vez, de pronto me daba cuenta de que volvía a estar con Él, con el hombre que ha hecho que llegue a aquí… recordándole…

Había otro hombre en la mesa de al lado. Miraba insistentemente hacia nosotros. Creo que no me miraba a mí. Me pregunto porqué los únicos hombres que he visto por los alrededores estaban tan cerca y todas las mujeres que me he ido cruzando, tan lejos…

En cualquier caso, esta noche pienso volver a bajar… el sonido de las olas logra relajarme, quizá las olas se lleven mis recuerdos.

gretaNunca pensé en enamorarme de un hombre. Francamente, no entraba en mis planes. Justo como estar en esta isla… no entraba en mis planes.

Ahora mi vida es un caos y siento que ando por el borde de un acantilado, por suerte lo del acantilado no es literal (anoche dí una vuelta por los alrededores de mi hotel y  los acantilados son espectaculares y terriblemente atractivos…).

Tampoco es que tenga nada en contra de los hombres, la verdad, pero nunca me había sucedido algo así ni remotamente parecido.

Mi terapeuta diría que todo lo que me pasa es mi miedo a perder el control. Irremediablemente me diría que todo esto tiene directamente algo que ver con el hecho de no saber nada de mi padre. Que estoy enfadada con mi madre. Que huyo para no enfrentarme… Por suerte, hace meses que no tengo terapeuta…

Me siento algo más optimista que cuando llegué y creo que es buena decisión socializar un poco, charlar con alguien, que tal vez me inviten a una copa… habrá alguna chica sola por aquí, porque un hombre me haría recordarle demasiado… qué drama… se me pasará esto?

La chica que me recibió al llegar parecía simpática, pero parece siempre taaaan ocupada… no sé si decirle algo…

gretaSiempre había pensado en estar en un lugar como este, pero jamás había pensado que seria en estas circunstancias. Eso me pasa mucho últimamente, me ocurren cosas que jamás pensé que podían pasarme a mí.

Me encuentro en una isla, una isla! Rodeada de agua por cualquier parte. Y vengo escapando, intentando escapar, se puede escapar de una misma? Sólo espero que estar aquí me ayude. Sólo espero estar rodeada de gentes sencillas, sin problemas, sin misterios… gente de vacaciones sin más ocupación que descansar y divertirse… sí! Seguro que es un buen lugar…

Nadie sabe que estoy aquí, nadie sabe dónde estoy, me voy a regalar unos días, quizá unas semanas, sólo para mí, para ordenar estos últimos meses de mi vida, para pensar en ello, para tomar decisiones, para ver qué hago con mi vida…

Mi nombre es Greta Saavedra, llevo el mismo nombre y el mismo apellido que mi madre. No sé nada absolutamente de mi padre, de tal modo que pareciera que fui concebida por obra y gracia del Espíritu Santo. Jamás he logrado que mi madre dijese una palabra sobre el tema. Tengo 29 años y por primera vez en mi vida me he enamorado. De un hombre.

Archivos

Categorías

Administradora

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.