You are currently browsing Uxía McGarner’s articles.

uxiaNo sé me ocurrió otra manera de ir a su habitación. Estropear los grifos y la ducha creo que eran factores seguros para que Clara me enviara a la habitación de Zoe.

Iba muy nerviosa pensando que se me iba a notar el engaño. No sé, quería ver cómo tenía decorada la habitación. Esos detalles indican mucho de la persona que la habita. Me intrigó muchísimo la postal que tiene sobre la cama y la frase “ahí estoy yo, vigilando”, ¿qué significará para ella? Extraño.

Zoe es una mujer de mirada profunda, parece que traspasa toda la piel, huesos y llega al alma con su mirada. Me pone los pelos de punta… ¡qué sensación tan maravillosa y tan cautivadora!

uxiaEl otro día tuve tiempo de charlar con Rebeca, la cocinera. Esta mujer es una carta de comidas andante. Estaba hablando conmigo de las calas de la isla y de que bañarse en el mar es toda una delicia cuando me soltó “300 gramos creo que me llegarán, eso sí, dos copas de vino darán un gusto especial”. Creo que está obsesionada, o quizás las recetas son parte de su forma de lenguaje. Sí, debe ser eso. Además, no sé que le echa a las comidas que es como si tuviesen un aditivo de felicidad ¿Existirá un ingrediente así?

Martina, la camarera, se le ve muy feliz dentrás de la barra. Es como si fuese su castillo y ella la princesa que hay que rescatar del dragón feo y malo. El otro día me descubrí mirándola, o más bien, admirándola. Tiene unas facciones muy bonitas. Tuve una fantasía: yo era el caballero que la rescataba. Se lo tengo que escribir a Alexandra.

Zoe, la otra camarera, es un poco caos como yo. A veces la pillo mirándonos y le sonrío, mira tú, me provoca eso, una sonrisa. Ains, tengo que escribir más cartas. Quizás Alexandra me pueda ayudar.

uxiaMe he despertado por la noche. Es extraño, yo nunca me despierto ni para beber un vaso de agua. Cuando estaba intentando volver a dormir oí ruidos en la habitación de al lado; no le di importancia al principio pero claro aquello era como si alguien estuviese haciendo mudanzas o buscando algo. Me levanté y decidí llamar, quizás podía ayudar, quizás les fallaba el aire. Lo extraño es que nadie respondió. Aprovechando que tengo la llave maestra del hotel para que pueda realizar mi trabajo de mantenimiento, decidí golpear la puerta y llamar. Comprobé que no había nadie, se habían ido. Me largué no fuese que me viese Clara y creyese que soy una fisgona.

Cada día que pasa me siento más Poirot, no digo que todo sea raro, pero que aquí ocurren cosas extrañas seguro. Y no sólo cosas, encuentros extraños, conversaciones extrañas, desapariciones extrañas… He decidido ir escribiendo en una pequeña libreta todo lo raro que sucede. Quizás encuentre conexiones.

Por otro lado, la cosa va marchando medianamente bien. Hay dos camareras, una cocinera y yo que soy un poco de todo. Entre todas hacemos un buen equipo, me gustan, y parece que no se han dado cuenta que soy doña patosa. Debo disimular muy bien.

uxiaHe conseguido escribir a Alexandra; cuando nos despedimos me dejó muy claro que quería ver mi letra nada de cosas impersonales, eso es para los desconocidos.

Clara se puso muy contenta cuando me ofrecí a hacer lo que sea por el mismo sueldo. Y ahí me ha tenido arreglando mil y una cosas, algunas un poco raras, como unas tijeras para cortar el pelo; preferí no preguntar nada pero es más rara que una zanahoria verde. Para colmo, he descubierto un secreto de ella, algo muy extraño: Clara guarda cintas con grabaciones de voces, conseguí identificar algunas y son de huéspedes. Guardé de nuevo la grabadora para que no se diera cuenta, pero qué cosa más rara. Mejor a partir de ahora, será hablar poco con ella.

Aunque si hablamos de cosas raras, este hotel parece un experimento, donde han metido a una fauna humana muy variopinta. Y la isla, tiene un algo de misterio que me recuerda a las novelas de Agatha Christie. En fin, he empezado a relacionarme con algunos huéspedes y también he conocido a la cocinera y a una chica simpática pero perdida como un pulpo en un garaje llamada Martina. Me gusta esta chica, tiene un glamour tipo la Bergman. Podría ser actriz, pero dudo que lo piense. Que no se queje. Seremos compañeras de bar, aunque menos mal que ella sabe. La última metedura de pata ha sido confundir bourbon con coñac. Pensé que hablaban de realeza y bueno, qué más da un Carlos I que un Juan Carlos, ¿no? Me miraron raro.

Estoy en la isla hace pocos días, completamente instalada (tampoco es que haya traído muchas cosas). No he podido escribir a Alexandra por falta de tiempo, no de ganas; ha sido llegar y no parar de trabajar. Aquí hace falta un buen mantenimiento, está todo un poco descuidado. Se nota que falta personal y ya me veo haciendo de camarera también; en realidad, tampoco es que me importe mucho, cuánto más ocupada esté menos usaré mi mente para otras cosas.

Mi jefa me cae bien, aunque a veces me da la impresión de que está asustada, como si este lugar le superase y tuviese miedo de pifiarla. Quizás es una tontería mía, pero la he visto, cuando cree que nadie la mira, muy abrumada. Le echaré un cable, mañana le diré que puedo hacer lo que haga falta en el hotel, que no me importa ni hace falta que me pague más. Creo que eso la alegrará. La verdad es que me extrañó un poco que no me pidiese referencias; se conformó con mi curriculum, que además escribí de forma rápida y como una carta. Luego lo pensé, creí que no me iba a contratar por semejante error, pero veo que no se fija demasiado en eso. Mejor, no quiero que piense que soy una descuidada. Por otro lado, tampoco me ha dicho mucho qué espera que haga; su conversación fue más tipo “haz lo que veas que hay que hacer” más que definir funciones. Debe ser novata dirigiendo todo esto.

Archivos

Categorías

Administradora

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.