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Ingredientes
- 2 docenas de ostras
- 24 tajaditas de panceta ahumada
- Pimienta de Cayena
Preparación
Después de retirarlas de las conchillas, coloque las ostras sobre un papel absorbente. Envuélvalas en una tajada muy fina de panceta ahumada y ensártelas en 2 brochetas.
A continuación asar a fuego bien vivo sea en la parrilla de la cocina que habrá calentado durante 10 minutos o, lo que es mucho mejor, en la parrilla.
Espolvoree con pimienta de Cayena y sirva bien caliente; todavía deben chisporrotear al llegar a la mesa.
Estoy algo cansada… Clara me prometió algo de descanso en la cocina y siento que se me ha pasado el verano entre fogones. Me encanta cocinar, pero adoro el color canela de mi piel cuando se dora al sol. Este verano estoy pálida. Tan cerca del mar y tan lejos de unas vacaciones.
Ya casi conozco los gustos culinarios de todos los habitantes del hotel. Aunque sigue llegando gente nueva que me sorprende. Digamos que aunque mis días son agotadores y plenamente dedicados a todo lo laboral, me quedan las noches, que, de un tiempo a esta parte, son casi igual de agotadoras. Me siento de buen humor.
Creo que voy a pedirle a Clara unas vacaciones o algo parecido.
1 besugo de 500 gr.
- 250 gr. de brotes de soja
- 2 tajadas de piña en almíbar
- Nuez moscada
- Salsa de Soja
- Fécula de patata
- Sal
- Pimienta
- Aceite
Para la cocción del pescado saltéelo 2 minutos por lado. Después de haber retirado el pescado de la sartén, coloque los brotes de soja previamente y las tajadas de piña cortadas en pedazos blanqueados. Tome 1/2 vaso de almíbar de la lata de piña que mezclará con 2 cucharadas de salsa de soja y la fécula así como una buena pizca de nuez moscada recién rallada. Vierta la mezcla en la sartén y haga hervir. Retire inmediatamente del fuego para que los brotes de soja queden ligeramente crocantes. Cubra el pescado con la salsa y sirva enseguida.
El besugo es mi especialidad, bueno, una de mis especialidades. Hoy me apetecía cocinar algo especial. Siempre he conquistado utilizando la comida. Necesito saber cómo están aquí las cosas.
Por un lado, sigue llegando gente al hotel. Cada vez que veo a alguien nuevo ruego que no sea la chef, no quiero quedar relegada a un segundo puesto, no aún, no todavía.
Martina-pelo-corto tiene una nueva compañera, no hemos cruzado más de dos palabras.
Y sigue por aquí Greta, callada estos últimos días, parece vivir una continua lucha interna. Sigue mirándome fijamente, ahora a los ojos, ahora mi escote. Espero que adore el pescado.
Y debe andar también por aquí la señorita Salinas, aunque hace días que no oigo su música. Claro que acabo rendida. No es lo mismo trabajar que estar de vacaciones.
Clara me acaba de comentar que siguen los preparativos para la fiesta de no-sé-qué-santo (vamos, de uno de ellos, que ahora mismo no recuerdo). Le he pedido que me ayude a diseñar el menú, pero no sé si tendrá tiempo para mí. Parece ocupada y feliz estos días, de aquí para allá, con esa vespa suya. Tal vez le pediré que me de una vuelta, una tarde de estas; todas las mujeres del hotel parecen haber probado ya el paseito en la dichosa moto.
Los hombres del hotel también andan calmados, o eso me parece desde la cocina. Sólo espero que el señor Otto no sea también sensible a la soja.

- 1 litro de vino
- 20 g de canela
- 30 g de ginseng
- 15 g de vainilla
En un litro de vino, déjese macerar durante 2 semanas y fíltrese transcurrido el tiempo.
Me pareció una buena idea aderezar un poco el vinito, un vino especial. Ahora que parece que el hotel está lleno hablaré con Clara para que empiece a organizar fiestas, alguna noche.
Creo que hay camarera nueva, Martina. La primera vez que la vi me pareció una pequeña Frida Kahlo con el pelo muy corto, pero, como suele sucederme con las primeras impresiones, me equivoqué, luego pude darme cuenta de que no se parece en nada! Parece algo perdida, todo el mundo en este hotelito lo parece, la verdad. Quizá habrá que esperar a que empiecen las deseadas reuniones nocturnas, jajaja.
Lo que está claro es que aprovecharé la menor oportunidad que tenga para acercarme a la chica de la guitarra. ¡A ver si se anima a tocarme algo!
Luego está esa parejita… Corso y Greta, creo que se llaman. Nunca he visto a unos novios tan extraños. Ella mira a través de él, ella ME mira a través de él. Y él, parece saber que hay algo extraño en su relación, pero parece darle lo mismo. Unos enamorados chocantes, definitivamente. Quizá a ellos también les vaya bien el vino de canela.
En cuanto a Otto, ¿cómo puede a alguien sentarle mal el cilantro?

- 8 codornices
- 300 gr. de panceta ahumada
- Tomillo
- Enebro
- 1 vaso de moscato (vino)
- 1 vaso de caldo
- 1 racimo pequeño de uvas
- Sal
- Pimienta blanca
Dorar la panceta ahumada cortada en un trocito de manteca. Entonces agregar las codornices y rápidamente dórelas por todos lados. Colóquelas en una fuente de horno con 5 ó 6 briznas de tomillo, 6 bayas de enebro e igual cantidad de granos de pimienta machacada y una pizca de sal. Moje con el caldo y el moscato que habrá calentado juntos y ponga al horno medio 20 minutos. 5 minutos antes de servir, agregue a la fuente un puñado de uvas frescas, que habrá pelado previamente.
Los días pasan apacibles en mi nuevo puesto de trabajo. Voy reconociendo las fisonomías de aquellos que comen lo que cocino con mis manos. Clara Monforte sigue siendo amable y dulce conmigo. Se interesa por los platos que me dispongo a cocinar. Me pregunta cómo me va, alojada en su establecimiento. Creo que me gusta. Tiene el carisma de alguien que sabe hacia dónde va o justo todo lo contrario, aún no sé definirlo.
He oído una guitarra por la noche, no entiendo a la gente que se empeña en llamar la atención, sobre todo si eso ocurre a la hora natural del reposo de los cuerpos. Investigaré quién es y, si sigue molestándome, pondré aceitunas con hueso dentro de su próxima ensaladilla rusa o el doble de picante en cualquiera de sus comidas.
Tengo mi trabajo bastante adelantado, voy a buscar alguna playa desierta, me apetece bañarme desnuda y, después de los comentarios de Clara, mejor que no sea cerca del hotelito, a ver si va a pensar que soy “como ella”.

- 4 hojas frescas de higo
- 4 cucharadas de aceite de oliva
- 4 trozos de salmón fresco, de 125 grs. Cada uno
- Sal y pimienta
Para la salsa de mango:
- 1 mango fresco, pelado y cortado en trocitos
- 1/2 taza cilantro fresco, picado
- 1/4 taza cebolla roja, picada
- 1 cucharada grande de zumo de lima
- 1 cucharada pequeña de cáscara de lima, picada finamente
- 1 cucharada pequeña de pimiento picante fresco, picado finamente
- 2 cucharadas grandes de aceite de oliva
Envolver el salmón en las hojas de higo, después de haber untado la superficie por dentro con el aceite. Asar sobre fuego mediano por la parte abierta hacia arriba en primer lugar unos 4-5 minutos, damos la vuelta con cuidado y lo freímos otros 4 minutos. La hoja no es comestible, sólo sirve para perfumar el pescado. Servir con salsa de mango.
Salsa de mango: Mezclar todos los ingredientes y colocar en un bol para servir.
Gracias a mis méritos culinarios y gracias a la amabilidad de la señora Clara Monforte acabo de ser aceptada en el hotel como ayudante del chef. Acabo de llegar, aún no he tenido tiempo de hacerme una idea de cómo es todo esto. No tengo conocimiento de si habrá mucha gente, de qué tipo de comensales voy a tener, de sus gustos y capacidades para apreciar la buena cocina. Siempre hay emoción en momentos así, o quizá debería haberla. La señora Monforte ha sido muy amable y cordial, si bien en su último correo electrónico, donde validaba mis datos para el contrato pertinente, ha tenido una pequeña salida de tono, comentándome algo sobre el nudismo y el hotel. Solo espero que éste sea un sitio serio, francamente. Por el momento, voy a tratar de conseguir los ingredientes de mi primera receta en esta temporada estival. Confío tanto en que todo salga según lo previsto que, ahora sí, me embarga una emoción inexplicable.
