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salinasAmo la música, así de simple. Ella que no me falló nunca y siempre estuvo allí, fue la que me dio la fuerza suficiente para seguir viviendo después de que me echaran de casa. Cuando estás acostumbrada a comer cada día con cinco cubiertos más el de postre es difícil habituarse a comer con las manos. Hay quien me dijo que había llegado a esta situación por culpa de la música, por no querer renunciar a ella. Pero no es cierto, ella me lo ha dado todo, ella me ha dado la libertad y me ayudó a encontrar mi camino. Renuncié a un mundo de riquezas y falsedades por uno más auténtico y más rico espiritualmente. Sin lugar a dudas lo volvería ha hacer.                                                                                                                                                                                  Solo hubo una mujer que me hizo sentir algo parecido (aunque diferente) a lo que me da la música, pero tuvo el valor de hacerme escoger entre ella y la música. No lo volví a ver.

A pesar de todo lo que me da, a veces me siento un poco sola…

Mientras pasaba por el pasillo escuché (sin querer) que uno de los clientes estaba enfermo, creo que es el hombre de la PDA, me habré cruzado con él un par de veces desde que estoy aquí. Espero que no sea nada contagioso y que se recupere lo antes posible.

He visto que tenemos personal nuevo por el hotel, cada vez hay más gente. Probablemente esto me inspire para seguir componiendo.

salinasEste hotel cada día me gusta más, tiene mucho encanto, pero lo que me atrapa de él son sus huéspedes. Tienen ese halo de misterio que no sabría como definir, parece que están y no están, aparecen y desaparecen, parece que buscan y no encuentran, o que quieren olvidar y no olvidan. Debe ser muy interesante hablar con ellos. Esta noche bajaré al bar a ver si encuentro a alguien con quien hablar… Creo que la habitación de la chef está cerca de la mía y la he molestado alguna noche tocando la guitarra. Seguro que si tocara para ella no le molestaría. Le propondré cambiar canciones por algún suculento plato.

salinasAyer pasé el día en la playa. Hacía mucho tiempo que no tenía un par de horas para dedicarme a hacer nada, il dolce far niente que diría mi amiga Giana. El agua estaba limpia y clara, la arena suave y fina y la temperatura era muy agradable para estar en agosto. Estuve sola toda la tarde y las horas iban pasando sin más, el tiempo iba escapando con los vaivenes de las olas, mi mente estaba en blanco y se dejaba llevar, todo era perfecto pero de repente algo vino a mi cabeza.

Una vez más me asaltaban los recuerdos y los fantasmas del pasado me visitaban de nuevo. Recuerdo muy bien aquel día, aquel en que mi madre me dio las llaves de la caravana, que des de entonces a sido mi casa, y sus palabras. -”Vete, aquí no hay sitio para ti ni para tu música”. Yo sabía que aquello iba a ocurrir. No se puede tener la desfachatez de pretender ser libre en mi familia. Cuando se nace en una familia acomodada que vive pero y para el que dirán, o cumples con la vida que han decidido para ti o te largas. En mi caso me tocaba estudiar derecho, vivir en la casa que habían diseñado para mi, casarme con el hijo de no se que amigo de mi padre y veranear todos los años en Niza a bordo del barco de un socio de la familia. ¿Y qué pasó?, pues decidí estudiar bellas artes, me enamoré de una fotógrafa veinte años mayor que yo y nunca fui capaz de vivir más de dos meses seguidos en el mismo lugar, así que aquella casa construida para mi nunca la llegué a pisar. Lo más fácil era echarme y así lo hicieron. No volví más por casa ni volví a tener noticias de mis familiares. Quizá por ello cuando menos me lo espero me acuerdo de ellos y de todo lo que pasó…

Los últimos años los he pasado de un lado al otro, viviendo de mi música así como he podido, con la única compañía de mi guitarra, y con los besos de algunas de las mujeres que inspiraron mis canciones. Por suerte, hace unos meses vendí un par de canciones y con lo que gané llegué hasta aquí. No sé cuánto tiempo me quedaré, ni dónde iré después. Por el momento no quiero pensarlo, que decida el viento.

Ayer por la noche quizá desperté a algún huésped, pero es que ayer los acordes estaban demasiado excitados.

Nota: Debería preguntarle a Clara si quiere que alguna noche toque para los clientes en el bar.

salinasDebería haber llegado ayer por la noche pero el ferry que me tenía que traer hasta la isla no ha salido hasta esta mañana. “Por problemas técnicos” han excusado los de la naviera, en fin, ya estoy aquí.

He dejado el equipaje en la habitación y he cogido la toalla para bajar a la playa. Antes he sacado la guitarra de su funda, no le gusta estar demasiado tiempo encerrada (si no la saco se pone triste).

Pasaré la tarde en la playa. Quizá coincida con alguien del hotel.

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